Título: White.
Grupo: Red Velvet.
Protagonistas: OT5.
Género: Misterio, magia, sobrenatural.
Extensión: Mini-fic.
Narración: Tercera persona - Omnisciente.
Advertencias: Desapariciones, magia negra.
Otros datos: Primer mini-fic de la serie “Colours”, con las brujas como raza sobrenatural protagonista.
Resumen de la historia: En el aquelarre de brujas más poderoso y extenso hay cinco jóvenes especiales con unos poderes y un potencial superior al resto. Un día, una de esas cinco jóvenes brujas desaparece, y sus amigas se embarcan en una peligrosa aventura con el único objetivo de llevarla de vuelta a casa sana y salva, pero la oscuridad se está extendiendo y la desaparición de la bruja solo ha sido el comienzo de este hecho ya totalmente irreversible.
Capítulo 1: Aquelarre.
Capítulo 2: Desaparecida.
Capítulo 3: Oscuridad.
Capítulo 4: Cinco (final).
¡Buenas tardes un día de noviembre más! Ya sé que me he retrasado mucho, pero finalmente traigo el final de este mini-fic/mini-serial. Me gustó mucho escribirlo, la verdad es que la temática de fantasía con magia, brujas y otras cosas me encanta así que este trabajo ha sido estupendo. Como ya he dicho anteriormente, este mini-fic/mini-serial es tan solo el inicio de un conjunto de varios con temática sobrenatural, así que aunque se haya acabado este todavía quedan muchas cosas por delante, y habrá cosas extra que se descubrirán a medida de que avancen los siguientes, ¡así que no perdáis detalle y leedlo todo!
Y sin más que decir, ojalá que hayáis disfrutado de todo el mini y disfrutéis también de este capítulo final, el cual es más largo que los anteriores, porque qué mejor forma de cerrar una parte que incluyendo unas cuantas palabritas más. ¡Disfrutadlo y no olvidéis dejar vuestras opiniones! ♥
Con cada nuevo paso que daban hacia el interior de aquella cueva, el frío y la oscuridad iban en aumento, sintiéndose a cada instante más y más angustiadas; pero nada de eso iba a detenerlas. Mientras el grupo formado por Seulgi y Wendy se había adentrado por un pasadizo situado a la izquierda de la sala inicial, Irene y Yeri habían hecho lo mismo por la derecha, teniendo que lidiar ambos con unas paredes muy estrechas y techos muy bajos que casi rozaban con sus cabezas.
ㅡ Ten mucho cuidado de no darte un golpe, pequeñaja ㅡ.
ㅡ No te preocupes por mí, estaré bien. Ahora solo debemos pensar en el bien de Joy ㅡ.
Cada pocos minutos actualizaban la situación con el otro grupo telepáticamente, recibiendo las mismas vistas por una parte y por otra: solo había más camino infinito que parecía volverse más y más claustrofóbico a cada paso que daban.
ㅡ Ojalá hacer esto sirva de algo... ㅡ
ㅡ Se supone que tú eres la más positiva de todas siempre, Wendy ㅡ.
ㅡ Quiero ser positiva, créeme...Pero no quiero hacerme demasiadas esperanzas para que luego se me destroce el corazón si no llegamos a tiempo ㅡ.
El pasar del tiempo se perdía más y más a cada segundo que pasaban allí dentro, ya ni siquiera sabían cuánto habían caminado ni cuántas horas llevaban allí, pero sí sabían que por más que estuvieran caminando, eso no les estaba acercando más a su compañera.
Tras un buen rato, finalmente contemplaron una salida al final de ambos túneles...Una salida que las llevó a encontrarse a las cuatro nuevamente, en la que parecía la misma sala del principio, con las mismas dos bifurcaciones, solo que ahora ya no estaba el tercer túnel que debería conducir hacia la salida de la gruta.
ㅡ Creo que ya sé por qué dicen que este sitio está maldito ㅡ. Seulgi no quiso sonar desesperanzada ni negativa, solo le salió lo que realmente estaba pensando, pero fue bastante descorazonador para la más joven de las cuatro el haber estado dando vueltas sin sentido alguno, y además ahora estaban atrapadas.
Descartaron la idea de volver a recorrer aquellos pasadizos enseguida, tomando la decisión de sentarse en aquella sala más amplia, haciendo el círculo que siempre formaban, para así sentirse mucho más seguras.
ㅡ Debe de haber algún hechizo de alguna clase que hace la cueva interminable, como si fuera un bucle o algo parecido ㅡ. Sin duda todas se habían dado cuenta de ello enseguida, pero ninguna sabía exactamente cómo hacer para continuar avanzando hasta las profundidades en busca de Joy.
Se mantuvieron en la misma posición durante un buen rato, intentando pensar en algo, pero cada una estaba incluso más perdida que la otra. Finalmente terminaron suspirando y mirándose las unas a las otras, animándose un poco por estar juntas. Entonces, de pronto, la cara de Seulgi cambió por completo, mostrándose sonriente y sorprendida al mismo tiempo.
ㅡ ¡Claro! Un hechizo hay que combatirlo con otro hechizo ㅡ. Las tres chicas se miraron unos instantes antes de volver a mirar atentamente a Seulgi, deseando escuchar la idea completa que obviamente había aparecido en su mente. ㅡ Hay que conjurar un encantamiento de luz para disolver la oscuridad; uno más potente que este ㅡ. Señaló las pequeñas luces que las habían estado alumbrando desde antes de entrar en aquel lugar.
Enseguida todas comprendieron lo que debían hacer, pero nada les aseguraba que pudieran ser capaces de lograrlo, después de todo no eran más que unas aprendices, por muy especial que llegasen a ser.
ㅡ ¿Pero seremos capaces de lograr algo? Esta magia es muy poderosa ㅡ. Yeri ya empezaba a perder su buen humor y positividad habitual, lo que era una muy mala señal.
ㅡ Por supuesto que sí; solo tenemos que unir fuerzas, como hacemos siempre. Y tener el deseo de encontrar a Joy muy presente para que sea más fácil ㅡ. Ahora Seulgi era la que se mostraba más positiva de las cuatro, provocando algunas risas entre las demás, pero tranquilizando a la más pequeña casi de inmediato.
ㅡ Bien...Entonces intentémoslo, por lo menos habremos hecho algo ㅡ. Asintieron al mismo tiempo antes de tomarse de las manos y respirar hondo, volviendo a desear que todo saliese bien.
Empezaron a entonar un cántico, en voz muy baja, todas al mismo tiempo. Aquel encantamiento era uno de los que Joy más dominaba, por lo que sintieron que el hacerlo bien realmente las llevaría a estar más cerca de la quinta.
Según iban avanzando con el conjuro, las luces que flotaban en la sala iban haciéndose más y más grandes, alumbrando cada vez más y más partes de la cueva, inundando casi por completo los diferentes pasadizos y recovecos entre las rocas. La presión y la angustia de la oscuridad se iba reduciendo con rapidez, hasta que la luz fue tan cegadora que no se pudo distinguir absolutamente nada durante varios minutos.
ㅡ ¿Ha funcionado? Aunque ahora haya luz sigo sin ver nada ㅡ. Tan solo sabían que permanecían juntas al continuar tomadas de las manos en todo momento, pero era lo único que podían afirmar con certeza.
ㅡ No te angusties Wendy, solo hay que esperar un poco a que se disipe la luz ㅡ. Nuevamente Irene tomaba su papel de tranquilizadora, a pesar de estar incluso más desconcertada por no poder ver nada incluso después del hechizo.
Tal y como era lógico, según se iban reduciendo las luces la visión iba aumentando, pero no supieron si alegrarse o asustarse todavía más con lo nuevo que se encontraba frente a ellas.
ㅡ ¡Joy! ㅡ Yeri fue incapaz de retener un grito al ver a su amiga a muy poca distancia, justo frente a ella, sintiendo que un peso enorme se le quitaba de encima después de un largo tiempo de angustia y desesperación.
A pesar de haberla llamado a gritos, Joy no se inmutó en lo más mínimo, tan solo miraba hacia el suelo, recitando lo mismo una y otra vez...Protegida por aquella enorme sombra que se encontraba justo detrás de ella.
ㅡ Ahí tenemos al culpable de llevarse a Joy... ㅡ Las cuatro chicas no pudieron apartar la mirada de aquella oscura silueta, sin poder reconocer una figura similar a la humana o a la de algún animal; tan solo era oscuridad, una sombra.
Se quedaron paralizadas durante unos momentos, sin tener mucha idea de qué hacer ahora que al fin habían encontrado a su amiga. Aquel conjuro que estaba recitando la envolvía de más oscuridad a cada instante, y muy pronto la consumiría por completo y sería imposible salvarla.
ㅡ ¿A qué habéis venido? No vais a robarme a mi ángel...No lo haréis ㅡ. La voz de la sombra se escucha distorsionada, sin poder distinguir si se trataba de una voz masculina o femenina, solo un tono grave y un tanto terrorífico.
ㅡ ¡Suelta a Joy! ¡Déjala volver a casa! ㅡ Las tres chicas detuvieron a la menor cuando intentó abalanzarse sobre la sombra, sabiendo que era una completa locura y que saldría mucho peor de lo que Yeri imaginaba.
ㅡ Esta es su casa ahora...Ahora es mía; marchaos y os perdonaré la vida ㅡ.
La rabia comenzó a recorrer el cuerpo de la menor en cuestión de segundos, contagiando incluso a sus compañeras, olvidándose del miedo para convertirse en ganas de pelear, en fuerza mental.
ㅡ ¡Joy quiere volver a casa! ¡Joy, vuelve con nosotras! ㅡ Pero la nombrada no respondía, tan solo continuaba recitando las mismas palabras una y otra y otra vez...Entonces las lágrimas de la joven Yeri comenzaron a brotar desconsoladamente, sintiéndose totalmente impotente.
Seulgi tomó la iniciativa y tomó una de las manos de Yeri, siendo copiada por Wendy y más tarde uniéndose también Irene al tomar la mano libre de la primera, formando una fila frente a Joy y aquella misteriosa criatura.
ㅡ Solo tenemos una oportunidad...No la desaprovecharemos ㅡ. Entrelazaron lo máximo posible sus dedos y cerraron los ojos, olvidándose de todo lo que las rodeaba para concentrarse todo lo que pudieran, pues necesitaban tener la mente despejada y el corazón centrado en el encantamiento.
La sombra comenzó a hacerse más y más grande, dejando a Joy atrás y acercándose a ellas de forma amenazadora, a punto de atacarlas. A pesar de todo, las cuatro se mantenían tranquilas, totalmente centradas en lo que querían conseguir, pues ahora lo único que les importaba era salvar a Joy, lo que les ocurriese a ellas no era para nada relevante.
ㅡ Que la luz envuelva nuestros corazones y destierre a la oscuridad por siempre ㅡ. Comenzaron a recitar el encantamiento al unísono, mientras la sombra se iba acercando, estando a punto de devorarlas y consumirlas en la más profunda oscuridad.
Tras unos instantes, las cuatro abrieron los ojos al mismo tiempo, dirigiendo la mirada directamente a su compañera, todavía totalmente inmersa en su propio recital de oscuridad.
ㅡ ¡Joy, despierta ahora! ㅡ Y cuando la sombra estaba a punto de consumirlas, la nombrada salió de aquel trance y se levantó prácticamente de golpe.
ㅡ ¡Déjalas en paz! ㅡ La sombra se descolocó nada más escuchar hablar a Joy, dejando salir un grito lleno de rabia, dándoles el tiempo suficiente a las cuatro de volver a pronunciar el encantamiento luminoso, esta vez acompañadas de Joy, aumentando la potencia del hechizo.
Lo último que recordaron las cinco fue un nuevo grito de la sombra, maldiciéndolas a todas, y cuando recuperaron el sentido estaban de nuevo en el bosque, sin rastro alguno de la famosa gruta maldita, tan solo rodeadas de árboles.
Miraron a su alrededor durante varios minutos, sin saber muy bien lo que había sucedido, pero cuando se dieron cuenta de que Joy estaba con ellas se olvidaron absolutamente de todo, centrándose tan sólo en ella, que las miraba a todas sin llegar a entender demasiado lo que estaba ocurriendo.
ㅡ ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estamos aquí? ㅡ No le dio tiempo a situarse siquiera cuando se encontró con Yeri abrazada a su cuello, sin dejar de llorar. ㅡ Ey, ¿por qué lloras? Estamos todas bien, no tienes que llorar ㅡ. Le correspondió el abrazo mientras le acariciaba la cabeza, intentando calmarla, hasta que de golpe las otras tres se unieron al abrazo, llorando de la misma forma. ㅡ ¡Pero chicas, que al final me vais a hacer llorar a mí también! ㅡ
Cuando volvieron al asentamiento se encontraron con todas las brujas despiertas, esperando a que regresaran, y las caras de asombro al ver de vuelta a Joy junto a las cuatro se extendieron hasta las sabias, que no tardaron nada de tiempo en interrogarla para intentar averiguar qué es lo que había ocurrido, pero ella prácticamente no recordaba nada, solo una voz que aparentemente solo se escuchaba en su cabeza.
Una vez la dejaron tranquila, las cinco se reunieron en la casa de Joy, bastante más calmadas después de todo lo sucedido, sin querer hacer muchas referencias a lo ocurrido con aquella sombra, aunque ninguna podía olvidarlo.
ㅡ ¿Entonces te sientes completamente bien? ¿No te hizo daño? ㅡ Yeri quería asegurarse de que realmente estuviera bien, siendo más insistente de lo que debería, pero ninguna de las demás le dijo nada al respecto.
ㅡ Sí, estoy bien...Es como si hubiese estado durmiendo profundamente durante bastante tiempo, pero nada más ㅡ. A pesar de que todo parecía haber terminado, la inquietud de lo sucedido continuaba resaltando en la cuatro chicas, temiendo que la sombra pudiera volver a por Joy en algún momento.
Se quedaron en silencio durante unos minutos hasta que Joy comenzó a sonreír más que nunca antes, lo que desconcertó al resto en cuanto la vieron.
ㅡ ¿Por qué estás tan feliz? ㅡ La mayor fue la que recalcó su estado de ánimo.
ㅡ ¿Quien no lo estaría teniendo a unas amigas tan estupendas como vosotras? No, miento; sois mis hermanas, y os agradezco mucho que os hayáis puesto en semejante peligro para salvarme...Os quiero más que a nadie ㅡ. Y sin dejar pasar un minuto más, las cuatro volvieron a llenarse de lágrimas y a abalanzarse sobre ella para abrazarla, provocando que también llorase y que terminasen riendo, contagiándose la felicidad del reencuentro unas a otras.
Cuando finalmente se calmaron un poco y se separaron, se miraron durante unos segundos y se tomaron de las manos, esta vez haciendo un círculo entre las cinco, como normalmente todas las mañanas, y así sintieron que estaban completas.
ㅡ Siempre estaremos juntas ㅡ. Seulgi pareció haber dicho lo que todas habían pensado, y sonrieron a la par que asentían al mismo tiempo.
ㅡ Pase lo que pase, siempre nos protegeremos ㅡ. También asintieron con las palabras de Wendy.
ㅡ Las hermanas están para eso ㅡ. Y fue Irene la que terminó de expresar en palabras lo que sentían las unas por las otras.
Volvieron a reír y se abrazaron una vez más; y de pronto escucharon un fuerte y agudo grito proveniente desde el bosque, lo que las llevó a asomarse lo más rápido posible a la ventana de la habitación, exactamente igual que ocurrió con el resto del aquelarre, no sabiendo lo que había sucedido, pero sí teniendo en mente que nada bueno iba a llegar, y que el blanco puro de la luz finalmente se volvería a ver amenazado por las sombras más oscuras.
Capítulo anterior > Capítulo 3: Oscuridad.
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